Por lo general, consideramos a una persona como inteligente de acuerdo a la cantidad o variedad de conocimientos que maneja. Sin embargo, esta percepción de la inteligencia no es del todo correcta.

Con el objetivo de explicar las características de la inteligencia, el psicólogo Howard Gardner postuló en 1983 una de las teorías más relevantes para su época, que continúa vigente en la actualidad. Este psicólogo determinó que no existe una única forma de inteligencia, sino que esta se puede dividir de acuerdo a diferentes cualidades.

En líneas generales, Gardner determinó que existen 8 tipos de inteligencia: 

Una de ellas es la inteligencia visual espacial, que se define como el conjunto de habilidades mentales que se relacionan con la visualización imaginaria de objetos, la rotación de los mismos y la navegación en el espacio. Habitualmente, se la relaciona con profesiones del ámbito artístico o técnico como la arquitectura, el diseño, la fotografía, diseño de videojuegos y otra serie de especializaciones.

El nivel de inteligencia visual que posea una persona determinará su forma de orientarse, y realizar actividades cotidianas tales como conducir. 

La vista es uno de los sentidos más empleados al momento de reconocer el entorno y adecuarse a él, por ello se lo considera como el sentido más importante para este tipo de inteligencia. A pesar de ello, no es el único empleado para comprender el entorno, del cual también se puede obtener información a través del tacto o el oído.

¿Cómo se desarrolla la inteligencia visual?

Potenciar o impulsar un tipo de inteligencia es posible, pues de hecho esta no es una capacidad innata que se determine genéticamente, sino que puede entrenarse con el paso del tiempo. La instancia más importante para estimular el desarrollo de cualquier tipo de inteligencia es la infancia, sin embargo, esta puede ejercitarse en cualquier momento de la vida adulta.

En los niños, actividades como dibujar, resolver laberintos, jugar a juegos de construcción, e incluso los juegos de memoria de imágenes pueden estimular el desarrollo de la inteligencia visual espacial.

En el caso de los adultos, los juegos de memoria también pueden ser válidos, al igual que algunos tipos de videojuegos que implican desplazamientos espaciales como los Sims. Además, los cubos de Rubik y rompecabezas pueden ser recursos accesibles que fomentarán el ejercicio de este tipo de inteligencia.

A nivel oftalmológico, los test de agudeza visual son un claro ejemplo de estudios que pueden realizarse para obtener un diagnóstico del estado de la capacidad visual del individuo. De hecho, utilizar los elementos ópticos de manera correcta puede ayudar a corregir o evitar problemas de desorientación espacial, baja capacidad perceptiva del entorno y por tanto incidir de forma positiva en la inteligencia visual de la persona.

 

0
Tu carrito